
En una nueva dimensión la vi
danzar de un lado a otro.
En un baile fuerte de quietud,
su mirada se entrelazo con la mía.
Hoy casi por un instante,
quise entregarle mis cartas.
Pero no tenía sentido, no hubo tiempo,
no había esa magia de siempre,
la que ahora se escondía entre
los vasos llenos de alcohol.
Hoy la vi en una faceta muy distinta
y de todos modos me encanto.
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