Parecía indeferente. Todo su mundo lo constituía la música que escuchaba por sus oídos. Llegada la estación en donde debía ed bajar, para mi sorpresa, ella caminaba del lado mío, aún distante. De pronto se fúe alejando de mi, y apure el paso para llegara hasta ella. Sin embargo, ella se detuvo y yo seguí mi camino, como siempre a solas.

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